Bienvenidos a Poetas al desnudo

Los invitamos a expresarse de la mano de los poetas contemporáneos más destacados de Latinoamérica, a identificarse con ellos y con nosotros. Sólo deben contarnos qué piensan acerca de las poesías que publicaremos, qué les producen a ustedes. También serán bien recibidas futuras propuestas acerca de posibles obras a analizar.
¡Que lo disfruten!
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lunes, 27 de junio de 2011

Serenata Para La Tierra De Uno, María Elena Walsh

María Elena Walsh, gentileza de Google.
Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy.
Por todo y a pesar de todo
yo quiero vivir en vos.
Por tu decencia de vidala
y por tu escándalo de sol,
por tu verano con jazmines, mi amor,
yo quiero vivir en vos.
Porque el idioma de infancia
es un secreto entre los dos.
Porque le diste reparo al desarraigo
de mi corazón.
Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable,
mi amor, yo quiero vivir en vos.
Para sembrarte de guitarra,
para cuidarte en cada flor,
y odiar a los que te castigan, mi amor,
yo quiero vivir en vos.




   Entre las mentes más brillantes y revolucionarias de la poesía argentina, se encuentra María Elena Walsh. Conocida principalmente  por sus canciones infantiles, de niña vivía entre música y libros. La sensibilidad por la naturaleza que abunda entre sus escritos, transmitida principalmente a través de su madre, la combina con los juegos lingüísticos, la ironía y la pasión que le cedió su padre. La libertad y lo anti conservador atravesaron la educación primaria de María Elena y generaron una personalidad destacada dentro del ámbito académico. Una intelectual sin expectativas sociales esteriotipadas, una artista que reclamaba entre líneas y no perdía en ningún momento la belleza discursiva.

La poesía, Pablo Neruda

Y fue a esa edad... Llegó la poesía
Pablo Neruda de joven, cuando todavía
firmaba como Ricardo Reyes. Fuente: wikipedia.
a buscarme. No sé, no sé de dónde
salió, de invierno o río.
No sé cómo ni cuándo,
no, no eran voces, no eran
palabras, ni silencio,
pero desde una calle me llamaba,
desde las ramas de la noche,
de pronto entre los otros,
entre fuegos violentos
o regresando solo,
allí estaba sin rostro
y me tocaba.

Yo no sabía qué decir, mi boca
no sabía
nombrar,
mis ojos eran ciegos,
y algo golpeaba en mi alma,
fiebre o alas perdidas,
y me fui haciendo solo,
descifrando
aquella quemadura,
y escribí la primera línea vaga,
vaga, sin cuerpo, pura
tontería,
pura sabiduría
del que no sabe nada,
y vi de pronto
el cielo
desgranado
y abierto,
planetas,
plantaciones palpitantes,
la sombra perforada,
acribillada
por flechas, fuego y flores,
la noche arrolladora, el universo.

Y yo, mínimo ser,
ebrio del gran vacío
constelado,
a semejanza, a imagen
del misterio,
me sentí parte pura
del abismo,
rodé con las estrellas,
mi corazón se desató en el viento.



   Uno de los poetas más buscados en Internet en la actualidad; Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, Pablo Neruda, imaginativo por primacía, cedía el paso al amor y a la pasión para que encabecen sus memorables poesías. Hombre de amores, entre amantes furtivas y tres matrimonios oficiales, el escritor ganador del premio Nóbel de literatura transitó el surrealismo, el simbolismo, el realismo, el modernismo y el vanguardismo; estilos que acompañaron su primordial  ideología comunista. Formó parte del gobierno de Salvador Allende, repudió los gobiernos derechistas de su país, Chile, y también tomó parte en uno de los principales conflictos de España, como fue la guerra civil.

domingo, 26 de junio de 2011

El Dios Triste, Gabriela Mistral

Mirando la alameda, de otoño lacerada, 
la alameda profunda de vejez amarilla, 
como cuando camino por la hierba segada 
Gabriela Mistral. Fuente: www.eluniversal.com.mx
busco el rostro de Dios y palpo su mejilla.

Y en esta tarde lenta como una hebra de llanto 
por la alameda de oro y de rojez yo siento 
un Dios de otoño, un Dios sin ardor y sin canto 
¡y lo conozco triste, lleno de desaliento!

Y pienso que tal vez Aquel tremendo y fuerte 
Señor, al que cantara de locura embriagada,
no existe, y que mi Padre que las mañanas vierte 
tiene la mano laxa, la mejilla cansada.

Se oye en su corazón un rumor de alameda 
de otoño: el desgajarse de la suma tristeza.
Su mirada hacia mí como lágrima rueda 
y esa mirada mustia me inclina la cabeza.

Y ensayo otra plegaria para este Dios doliente, 
plegaria que del polvo del mundo no ha subido:
"Padre, nada te pido, pues te miro a la frente 
y eres inmenso, ¡inmenso!, pero te hallas herido".



   Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata, o Gabriela Mistral, fue escritora, maestra y diplomática mundialmente reconocida y primer literato latinoamericano en ganar el premio Nóbel. Nació en Chile en 1889 y a los tres años sufrió el abandono de su padre, un maestro rural chileno. Romelio Ureta fue uno de sus grandes amores, un empleado de ferrocarriles que se suicidó al poco tiempo de relación. Estos dos episodios traumáticos en la vida de Mistral, la marcaron considerablemente, tanto en su vocación como maestra, como en sus obras más reconocidas.

Los Nadies, Eduardo Galeano

Eduardo Galeano. Fuente: www.biografiasyvidas.com
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de
pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni
mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho
que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se
levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la
vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la
prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Frases reconocidas del autor


   Si de sueños se habla, Eduardo Galeano lleva la delantera. Periodista y escritor, este personaje de mirada perspicaz e influencias marxistas, niega ser un intelectual: “Intelectual es quien va por el lado de la razón y se olvida del sentimiento. Cursi, en cambio, es quien es puro sentimiento, pero no razona”; puede explicar las consecuencias del colonialismo en el neoliberalismo y el postmodernismo sin usar una sola palabra técnica, transmitiendo la impotencia y el dolor de los olvidados; y logra ponerle los pelos de punta a quien nunca antes dedicó unos minutos a pensar en el otro.

domingo, 29 de mayo de 2011

La calle del agujero en la media (1930), Raúl González Tuñón

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad
y la mujer que amo con una boina azul.
Yo conozco la música de un barracón de feria
barquitos en botellas y humo en el horizonte.
Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad.
Raúl González Tuñón, gentileza de Taringa

Ni la noche tumbada sobre el ruido del bar
ni los labios sesgados sobre un viejo cantar
ni el afiche apagado del grotesco armazón
telaraña del mundo para mi corazón.

¡Ni las luces que siempre se van con otros hombres
de rodillas desnudas y de brazos tendidos!
-Tenía unos pocos sueños iguales a los sueños
que acarician de noche a los niños dormidos-.
Tenía el resplandor de una felicidad
y veía mi rostro fijado en las vidrieras
y en un lugar del mundo era un hombre feliz.
¿Conoce usted paisajes pintados en los vidrios?
¿Y muñecos de trapo con alegres bonetes?
¿Y soldaditos juntos marchando en la mañana
y carros de verduras con colores alegres?

Yo conozco una calle de una ciudad cualquiera
y mi alma tan lejana y tan cerca de mí
y riendo de la muerte y de la suerte y
feliz como una rama de viento en primavera.
El ciego está cantando. Te digo: ¡Amo la guerra!
Esto es simple querida, como el globo de luz
del hotel en que vives. Yo subo la escalera
y la música viene a mi lado, la música.
Los dos somos gitanos de una troupe vagabunda
alegres en lo alto de una calle cualquiera.
Alegres las campanas como una nueva voz.
Tú crees todavía en la revolución
y por el agujero que coses en tu media
sale el sol y se llena todo el cuarto de luz.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad,
una calle que nadie conoce ni transita.
Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo
solo con el recuerdo de una mujer querida.
Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto.
Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto. 


Escuchá al autor recitar su poema


Pocas poesías invocan tanto con un simple agujero en la media, una imagen vulgar y corriente. Sin embargo este es distinto, porque por esa pequeña abertura sale el sol, un sol que inunda de luz, nos baña de luz, nos sorprende y nos renueva.


De una manera u otra, Raúl González Tuñón (1905-1974) logra enfrentarnos a objetos, lugares o sensaciones que pasamos, vivimos, conocimos; y al mismo tiempo nos interpela en la función que cumplen esos simples significantes, en su inflexión de lengua viva.

A pleno llanto, Oliverio Girondo

Y entretanto lloremos
tomados de las manos.

Oliverio Girondo, gentileza de google.

Lloremos ¡Sí! Lloremos
amargo llanto verde,
sustancias, minerales,
azufre, mica, arena,
cristales fracasados,
humilladas tachuelas,
ardientes lagrimones
de lacre derretido.

Lloremos junto al humo,
desnudos, entre ruinas,
en medio de la calle,
de la sangre, del lodo,
debajo de la tierra,
en el agua, en el aire,
entre mástiles rotos
y piernas amputadas.

Que se abran las esclusas
del reprimido llanto
y lloremos, a gritos
estentóreos, salvajes,
el mentón tembloroso,
sin compás, ni guitarra,
las mejillas chorreantes,
los párpados acuosos.


Lloremos la familia,
el vino derramado,
las momias, la victoria,
las plazas desoladas,
la usura, el terciopelo,
el pan de cada dia,
las noches gemebundas,
las muertas catedrales.

Lloremos por las uñas,
por los pies, por los dientes,
lacios chorros tranquilos
de lágrimas salobres,
murmurantes arroyos
que enternezcan las piedras,
cataratas de llanto
de estruendosos modales.

Lloremos y lloremos,
impudorosamente,
sin tregua, ni descanso,
durante largos años,
por más que estalactitas
de lágrimas espesas
ericen las riberas
de nuestros lagrimales

Lloremos, con la lluvia,
un llanto monocorde
que anegue la codicia,
el pasto, las heridas;
nos limpie la garganta,
el alma, los bolsillos,
traspase la tristeza,
la angustia, la memoria.

Lloremos, ¡Ah! Lloremos
purificantes lágrimas,
hasta ver disolverse
el odio, la mentira,
y lograr algún día
--sin los ojos lluviosos--
volver a sonreírle
a la vida que pasa.







El escritor argentino Oliverio Girondo fue educado entre poetas exponentes de la vanguardia europea. En sus creaciones, utilizó recursos comunes de la época y los conjugó de manera de confeccionar textos con contenidos emocionales y críticas sociales.

martes, 10 de mayo de 2011

Utopías, Mario Benedetti

Mario Benedetti, gentileza de google
Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la útopia ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.



Para leer más poesías de Mario, hacé click acá

Esta increíble persona amaba con todo su corazón. Amaba la revolución, el arte, la pasión. Amaba el amor. Este poema es uno más que lo demuestra. Su espíritu revolucionario se desparrama por cada línea, y a cada palabra, nos hace sentir la efervescencia que le brotaba por cada poro.



martes, 3 de mayo de 2011

SALVACIÓN, Alejandra Pizarnik

Alejandra Pizarnik, gentileza de google
Se fuga la isla 
Y la muchacha vuelve a escalar el viento 
y a descubrir la muerte del pájaro profeta 
Ahora 
es el fuego sometido 
Ahora 
es la carne 
    la hoja 
    la piedra 
perdidos en la fuente del tormento 
como el navegante en el horror de la civilización 
que purifica la caída de la noche 
Ahora 
la muchacha halla la máscara del infinito 
y rompe el muro de la poesía.



   El mismo concepto de esta obra remite a uno de los objetivos más importantes para Alejandra Pizarnik. “Aspiro a la lucidez, temo no hallarla nunca”, escribía en su diario en el año 1955, mientras esperaba el milagro que emergía de su propia obra, la magia de las palabras. Era muy conciente de que su propia actividad diaria era la que la salvaba de sí misma. El quehacer poético era la causa y la consecuencia de la salvación de la autora.

miércoles, 20 de abril de 2011

1964, Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges, gentileza de google
I 

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. 
Ya no compartirás la clara luna 
ni los lentos jardines. Ya no hay una 
luna que no sea espejo del pasado, 

cristal de soledad, sol de agonías. 
Adiós las mutuas manos y las sienes 
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes 
la fiel memoria y los desiertos días. 

Nadie pierde (repites vanamente) 
sino lo que no tiene y no ha tenido 
nunca, pero no basta ser valiente 

para aprender el arte del olvido. 
Un símbolo, una rosa, te desgarra 
y te puede matar una guitarra. 

II 

Ya no seré feliz. Tal vez no importa. 
Hay tantas otras cosas en el mundo; 
un instante cualquiera es más profundo 
y diverso que el mar. La vida es corta 

y aunque las horas son tan largas, una 
oscura maravilla nos acecha, 
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha 
que nos libra del sol y de la luna 

y del amor. La dicha que me diste 
y me quitaste debe ser borrada; 
lo que era todo tiene que ser nada. 

Sólo que me queda el goce de estar triste, 
esa vana costumbre que me inclina 
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.









Interpretación


Hermoso.
Muchos dicen que este poema fue escrito en referencia a la pérdida de la vista de Borges en 1964, aunque de no ser así, se aplica a múltiples situaciones cotidianas, o tal vez no tanto. 
Un final, la carencia de algo querido, independientemente de qué, convierte al mundo en no - mágico, desesperado por el futuro, ansioso por desamor; y nos transforma en seres rezagados, cansados de la batalla, que sólo pretenden descansar eternamente, borrando todos los recuerdos.